29.8.14

Acepciones

Hola. ¿Cómo estás? Yo bien, bien sola, mal sola, más o menos sola; el sola se conserva, va creciendo, va ocupando lugar donde sea: cuerpo, alma, corazón. Son casi las doce y cuarto de la noche, no me pongo a contar las horas sin vos ya porque no quiero un dolor de cabeza. Pero, ¿cómo pudiste hacerme esto? Mirá, yo te reconozco que quizás a veces soy aburrida, que no tengo toda la plata del mundo para ir a todos lados y pasarla genial todo el tiempo, te reconozco que tres años es una relación que no todo el mundo puede llevar a cabo, que estoy más gorda que cuando te conocí, que a veces no tenía ganas de maquillarme o cambiarme el pijama, te reconozco que no perdía tiempo en fingir que me sentía bien cuando estaba indispuesta, que no me ponía perfume todos los días, te reconozco que a veces hablo muchísimo, en demasía, y después me quejo porque vos no me contas nada y es porque yo ni respiro entre las palabras de tantas cosas que escupo de esta boca irracional, a veces, te reconozco todo, es más, podrías traer una lista y un fibrón y anotar todos y cada uno de mis defectos, yo te ayudo. Todo te reconozco, así que respondeme eso, decime por qué. Estos días pensé de todo, pasé de pensar en que todo esto era positivo, que ahora iba a poder salir con mis amigas y con quien quiera, que iba a tener más tiempo para sacar fotos sin molestarte al dejar de caminar a cada rato que veo algo lindo que fotografiar, qué se yo, esas cosas, a pensar en que esto era un error, un terrible y asqueroso error, que te ibas a arrepentir en grande, que vos y yo éramos perfectos, que yo alguien así como vos no iba a conseguir nunca más, así como vos tampoco alguien como yo...
Tuve y tengo mucho tiempo para pensar, y ni hablar del tiempo que voy a tener si vos seguís en esta postura de silencio total y soledad adoptada. Y, te digo la verdad, tengo miedo porque si bien mi cabeza es mi mejor amiga y me está ayudando en este momento a escribir esto, yo soy mi cabeza y yo sé que lo que tiene de bueno lo tiene de malo, de muy malo. Soy la peor para pensar en algo malo, me preocupo pero muchísimo, como si estuviera en medio de una guerra, es un asco. Y así, me vienen imágenes inventadas de vos con otra mina, re linda y vos re feliz, subiendo fotos con ella y esas cosas que hacías cuando apenas nos conocíamos y ya no lo hacías últimamente, no lo sentías. Y a esta futura chica me la imagino morocha, porque vos una vez me dijiste que no te gustaban las chicas rubias y que yo era una excepción; capaz, tendría que haberme teñido el pelo antes de que fuera tarde.
También pienso, ya en un futuro más lejano, que te vas a casar y a tener hijos y todo eso que querías conmigo. Y, en realidad, ahora lo dudo, dudo que lo hayas querido alguna vez porque tenemos 19 años y vos seguramente pensabas: "uy, no, mirá si me voy a casar y a tener una familia con esta mina. La quiero ahora que tengo 19 años, pero a los 25 la saco de patitas a la calle". ¿No? Seguro pensabas eso, me mirabas como a una mocosa que se ilusiona demasiado, como lo hacen todos, por eso saliste corriendo. Mirá si yo voy a tener lo necesario para ser LA mujer, si soy una pendeja que se alimenta de ilusiones. Te estarás cagando de risa. Y sí, qué, ¿te voy a mentir?, me creí el cuentito de hadas que me vendiste, te di mi corazón legítimamente, te dedicaba cada una de mis fotos y pensaba en vos en cada canción. Y hoy te acompaño en el sentimiento, me río de mí como haces vos, yo tampoco lo puedo creer. Pero, ¡qué mina boluda! Mirá si yo voy a estar para siempre con vos, mirá si voy a viajar EN SERIO con vos a esos lugares de mierda de los que tanto hablas; es que, ¿sos tan chiquilina que te crees, DE VERDAD, que voy a estar siempre? ¿Quién carajo va a querer hacer esa mierda que querés vos, nenaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Sí, gracias, perdón.
Y ahora, el título. Me gustaba "confiar", pero era como dejarlo en blanco porque ya es algo que no voy a hacer por vos ni por nadie. Y seguramente crees que te odio, pero no, yo no odio a nadie, ya no te doy la importancia necesaria como para que tengas derecho a ser odiado por mí, me decepcionas, que es algo que puede hacer cualquiera, porque ya sos cualquiera y lo que estás haciendo es cualquiera también, hablando en criollo. Pero, de eso ya te vas a dar cuenta solo. Solo como querías estar, solo y cínico. Me das asco. Le voy a poner "acepción": Cada uno de los significados que puede adquirir una palabra o frase según el contexto. Porque vos y yo en tiempo pasado somos algo, en tiempo presente somos otro y en tiempo futuro no seremos nada, nada más que un recuerdo, nada más que esto: un hombre llega a una estación de trenes y piensa en viajar finalmente al lugar de sus sueños, donde siempre quiso ir, y corre emocionadísimo a la casilla de boletos y lo pide con fervor, el boletero no sabe cómo decírselo, no se atreve y le da el boleto porque el hombre estaba al borde de las lágrimas del entusiasmo; el hombre escucha el claxon del tren y sale disparado, saltando el molinete ese que obstaculiza más que ordenar, y cuando por fin llega hasta antes de la línea amarilla de protección a las vías, observa cómo el tren, SU tren, se aleja, se aleja más, hasta perderse. Eso somos. Un boleto recién comprado que tiene como destino un tren que ya pasó, que no va a volver nunca más. Somos algo vencido, gris, lleno de pelusas.
Y yo sé que cuando las parejas no funcionan, las culpas se reparten fifty fifty eh, lo sé. Pero yo no le puse pausa a esto. Vos lo hiciste. Y que no te sorprenda que llegue el día, el bendito y glorioso día en que sea YO la que le ponga stop. Esto de tener el cd en repeat, a mí no.
A mí, no.