Qué estúpida, igual, me estás haciendo odiarme a mí misma porque esta no soy yo, yo no me pongo así por nadie, o al menos trato. Pero, vos no me dejas opción, te haces notar en cada detalle del día y de la noche ni te cuento. Y te juro, te juro por Dios y le pido a él, que quiero olvidarme de vos, sí, quiero que pase el tiempo y volver a leer esto y reírme y poder mirarte a la cara y sonreírte porque sé que te superé. Le ruego a Dios o a quien tenga el poder que pueda encontrar la paz conmigo misma y olvidarte, para siempre, y no cruzarte nunca más. Quiero que las cosas que sentí con vos ya no tengan nombre, así me dejas el camino libre para poder sentirlas con alguien más o conmigo y mis viajes, no sé, quiero borrar el historial. Claro, porque el señor se va y hace su vida, literalmente te fuiste, pero seguís acá, seguís molestándome, recordándome que existís con cada respiro, con cada colectivo que sé que va hasta tu casa y de vez en cuando cruzo, con boletos de tren que antes sacábamos por dos, hasta enterré a mi hamster con vos, qué pelotuda. Vos decime, por favor, decime cómo hago para olvidarme de alguien que tengo debajo de la piel, enredado en mi pelo, pegado a mi lengua, en la cuenta de mis lunares, subiendo y bajando por las costillas, en la sangre, en el estómago, en todos lados, decime. Porque si te tengo que borrar por completo, entonces me borro a mí misma porque estuviste tanto tiempo conmigo, en tantas cosas y momentos especiales que me hacen ser lo que soy, que es imposible despegarte de mí, como esas figuritas que se ponen feas y no podés desunir nunca más. Decime, decime, decime. Cómo duermo en esta cama, cómo como en estos platos, cómo acaricio a este gato, cómo leo estos libros que vos me regalaste, cómo uso esta ropa que parece que se inundó en un perfume que ya desapareció, cómo voy a Mc Donald's o al cine, me querés decir; sé que son tonterías, pero me re duelen algunas cosas a las que estoy renunciando, es decir, a toda mi vida, más o menos. Parece mentira, pero en tres años una persona se puede llevar muchas cosas de uno mismo. Pasan rapidísimo, pero son mucho tiempo y un recuerdo tras otro que forman un cuento hermoso, y el final te va a hacer llorar como una nena que se cae por primera vez de la bici sin rueditas. Sí, estoy segura de que mi mamá me dijo algo así cuando todo empezaba, pero escuchame, ¿quién te va a hacer caso cuando se trata de amor? Por la misma razón que todavía tengo una esperanza bien chiquitita de que vuelvas y hagamos como si nada hubiera pasado, uf. Qué tontos nos ponemos, es peligroso y espero aprender para que no me pase otra vez, al menos, no dentro de poco así puedo disfrutar de mí misma y las cosas que me siguen en el camino, siempre hacia adelante, eso lo tengo claro, no importa cuánto duela. Y bueno, así estoy, acá tenés la actualización del día a día, de noche a noche, de mi situación después del abandono que hiciste, y la verdad que vos te lo perdés, te perdés una amiga de once, una mujer en construcción, una compañera excepcional que nunca se hubiera ido de tener la oportunidad de algo diferente, te perdés unas conversaciones interesantísimas, que te cuente de mis nervios, de mis miedos, de mis opiniones que parecen crucigramas, te perdés mis teorías, mis tesis y mis antítesis. Te perdés mi amor, sí, y también con coma así: Te perdés, mi amor, un partidazo, la verdad. Total, ¿para qué quería yo algo sólido y hermoso para siempre? De verdad, espero, espero, re-contra espero que te estés dando la cabeza contra la pared cuando te des cuenta de que dejaste ir al amor de tu corta vida, nene. Y te acuerdes de todo y te quieras morir del vacío en el estómago que sientas y quieras volver y me busques, me busques, me busques por todos lados, LO ESPERO. ¿Te acordás esos besos que nos dimos en el salón de primaria cuando nos escapamos de un acto escolar de mi hermana, y cuando casi nos pescan en el baño del jardín? ¿Con quién más ibas a vivir esa estupidez de la que nos reímos por horas? Ojalá te acuerdes y te mueras, te mueras de dolor y la Sra. Nostalgia venga y te pegue con el cinturón. Qué se yo, andate que me haces mal, chau.
18.9.14
Cuando vos veas una nube, la veas correr, la veas pasar, le encuentres forma y se vaya, se va a ir lejos, va a seguir su camino hacia la izquierda hasta llegar a donde vivo yo, y yo la voy a ver también y voy a hacer lo mismo que vos. Entonces, veo nubes usadas cuando hay viento que las arrastra para la izquierda, porque si se vienen para acá significa que ya pasaron por tu casa. Qué loco. Tirame un beso en una de esas nubes así baja acá para decírmelo. Y la lluvia, y los pájaros, y todo lo que puedas enviar para demostrarme que me extrañas un poquito porque un mensaje de texto no podes mandar, se ve. Muero de curiosidad por saber qué estás pensando en este momento exacto, sé que es tarde pero ojalá no puedas dormir, aunque espero que eso no te juegue en contra en tu rendimiento en la facultad porque de verdad te deseo lo mejor ahí, porque sé que cuesta muchísimo. Decime, ¿quedará muy mal, muy débil de mi parte mandarte un texto, diciéndote cuánto te extraño? Es que esto ya es enfermizo, no puedo más. Seguro te matas de risa; uno siempre ama más y a mí, no sé por qué mierda, siempre me toca jugar ese papel. Me llenas de intriga, te juro, confié ciegamente en vos y me decepcionaste como nunca nadie antes. Yo no te puedo creer, es que, sé que suena muy tonto y muy a "ya se te va a pasar, mujer" todo este texto, lo sé, pero esto es grave, nunca antes me habían roto el corazón así, será porque de una vez por todas me enganché en serio, de forma enfermiza total. Y me siento tan mal porque esta es la otra cara de la moneda: con vos me sentía completa, feliz, FELIZ, y segura porque apostaba a que el sentimiento y nuestra relación iban a durar para siempre. Mis esperanzas eran genuinas, no podía ni pensar en la posibilidad de estar sin vos, entendés, porque no estaba en mis planes que esta relación se fuera al tacho, ni cerca, y mirá dónde estoy ahora; increíble. Te soy completamente sincera, yo me subestimaba a mí misma, creía que no era nada sin vos, pero lo creía desde un buen punto de vista, no rebajándome, sino en el sentido de que teníamos que estar juntos siempre para poder valer algo en esta vida tan injusta. Con vos, me sentía en mi punto máximo, *at my fullest*, no sé cómo traducirlo y que quede bien, pero creo que se entiende. Y ahora, ¿qué hago? Me querés decir, ya que vos me dejaste, ahora vení a decirme cómo sigo porque yo sinceramente no sé, no tengo idea. Ya no sé cómo llenar el agujero que me hiciste cuando te fuiste, porque sí, tengo millones de cosas para hacer pero de alguna forma, las cosas parecen terminarse más rápido de lo normal y es inevitable tener todos los días ese horrible momento de silencio en el que mi cabeza me acribilla y me muele a golpes. Puedo limpiar toda mi casa, ordenar todos los cuartos, leer miles de libros o releer los que más me gustan, jugar mil horas con mi gato (que te odia, aclaremos), escribir acá las veces que sean necesarias para dejar de ahogarme en vida, escuchar las noventa y pico de carpetas de música que tengo acá, PUEDO HACER MIL COSAS, y vos venís, caradura, forro (perdón), mala persona y te metes en mi cabeza y no salís más, no te puedo sacar, no te puedo olvidar a vos, a tus ojos, tu boca, tus manos, tu cuerpo, TU VOZ. Te tengo un amor tan grande y tan fuerte que me quema, me dan ganas de vomitar, de escupir porque este fuego no se va a ir más y lo único que quiero que hagas es que me dejes amarte porque siento que es lo único que hago bien, para lo que nací, te quiero amar y vos no querés, ¿por qué no me querés más? No entiendo. No sé qué hice, perdoname, estoy segura de que hice algo sin querer porque mi objetivo nunca fue alejarte, al contrario. Siempre quise lo mejor para vos, porque si vos estabas bien yo estaba bien y las cosas parecían menos mierda y se podían sostener un poquito más, ¿no crees? Era tan feliz.